domingo, 22 de mayo de 2011

El cetro y la corona de la Auxiliadora

"Te contemplamos vestida con colores de cielo y de rosas .Y en tu mano derecha tienes un cetro. Y tu cabeza está coronada con corona de joyas y de perlas.
El cetro significa la derecha de Dios: “La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa” (Sal 118). Dios extiende su mano derecha, su brazo derecho. El cetro de María Auxiliadora señala la divinidad del Hijo. Su hijo que es Dios, extenderá el brazo de su poder para salvarnos. Sus brazos extendidas en la cruz, son signos de impotencia y de la cercanía de la muerte. Pero sus brazos, ofrecidos voluntariamente al Padre y extendidos por nosotros, son signos de poder y de realeza. María empuña el cetro y significa el poder salvífico adquirido por su Hijo en el misterio de la cruz.
La corona es signo de reino y de realeza: Jesús se va a Galilea a anunciar el reino de Dios o reino de los cielos. Es el rey que da vista a los cielos, que libera a los presos, a los cojos les da movimiento. Y ante Pilatos Jesús proclama: “Sí, yo soy rey”. En la cruz había una inscripción: “Este es el rey de los judíos” .El reino de Dios ya está entre nosotros. María como Madre, es parte de ese reino. María con su corona nos quiere advertir la presencia de ese reino. María nos entrega a su Hijo, nos entrega la fuerza del reino de su Hijo. María con su corona y su cetro nos manifiesta y nos garantiza los grandes dones que Cristo nos trae. La esencia del Evangelio está ahí: Cristo es el Rey, Cristo anuncia el reino.
La imagen de María Auxiliadora con el Niño Jesús indica que María es la Madre de Dios. La corona y el cetro indican la fuerza del Evangelio, la fuerza de Jesús. María nos trajo a Jesús. María nos trae toda la fuerza del Evangelio"

Meditación del P. Jesús Arambarri Echaniz, con motivo de la coronación de la imagen de la Auxiliadora de Tlaquepaque en 2009

miércoles, 18 de mayo de 2011

Novena a MAUX - día 4

¡Santísima madre mía, que, al triunfar el Papa Pío VII de la amenaza del despotismo de Napoleón, mostraste tu eficaz patrocinio, cobijándolo bajo tu manto y defendiéndolo de los ataques de sus enemigos; libra a toda la Iglesia Católica, y en especial al Papa Benedicto XVI, su cabeza visible, de todas las aflicciones, asístele siemrpe, para que pueda dirigir al puerto de la salvación la barca de Pedro, triunfante de las embravecidas olas que amenazan con sumergirla! (Avemaría y Gloria al Padre).

martes, 17 de mayo de 2011

Novena a MAUX - día 3

¡Poderosísima Reina del Cielo, que triunfaste sobre las herejías que intentaban arrancar a tantos hijos del regazo de nuestra santa madre la Iglesia; socórrenos, ¡oh María!, a fin de que guardemos firme nuestra fe y puros nuestros corazones, en medio de tantas insidias, y para no contaminar nuestras almas con el veneno de perversas doctrinas! (Avemaría y Gloria al Padre.)

lunes, 16 de mayo de 2011

Novena a MAUX - día 2

¡María Santísima, Madre de bondad y misericordia, que siempre con tu visible patrocinio has liberado al pueblo cristiano de los asaltos y ferocidades de los enemigos de Cristo; libra, te lo suplicamos, a nuestras almas de los ataques del demonio, del mundo y de los placeres desordenados, y haz que podamos en todo tiempo vencer a nuestros enemigos! (Avemaría y Gloria al Padre.)

domingo, 15 de mayo de 2011

Novena a MAUX - día 1

¡Oh María, auxilio poderoso de los cristianos que se acercan llenos de confianza al trono de tu misericordia; oye los ruegos de tus hijos, que imploramos tu poderoso socorro, a fin de poder huir del pecado y de las ocasiones de pecar! (Avemaría y Gloria al Padre.)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Fiesta de María Inmaculada

ORACIÓN
Dios todopoderoso, que por la inmaculada concepción de la Virgen María preparaste una morada digna para tu Hijo y, en atención a los méritos de la muerte redentora de Cristo, la preservaste de toda mancha de pecado, concédenos, por su maternal intercesión, vivir en tu presencia sin pecado. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Novena de la Inmaculada (Día 9)

¡Oh María, Virgen amable, a quien Dios siempre amó, hermoso iris de paz, templo augusto consagrado desde el primer momento de tu ser por la real presencia del Espíritu Santo y por la plenitud de sus dones, obténnos la gracia de vivir de tal manera que merezcamos ir un día al celestial templo de la Gloria!
Ave María, Gloria...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Novena de la Inmaculada (Día 8)

¡Oh María, azucena del campo, lirio nacido entre espinas, cuyo candor no mancilló jamás la más leve mancha, alcánzanos el don de la pureza que necesitamos para que podamos ver a Dios!
Ave María, Gloria...

sábado, 5 de diciembre de 2009

Novena de la Inmaculada (Día 7)

¡Oh dulcísima María, que esparciste como riquisima vid, al florecer, la más exquisita fragancia, rechazando siempre todo elemento impuro, concédenos que nunca quede nuestro corazón contaminado por el hedor de la impureza!
Ave María, Gloria...

viernes, 4 de diciembre de 2009

Novena de la Inmaculada (Día 6)

¡Oh María, que, como resplandeciente aurora, apareciste en el horizonte de esta vida, sin que nieblas ni manchas ofuscaran en nada tu limpia claridad, no permitas que nuestra alma quede sumida en las tinieblas y sombras de la muerte!
Ave María, Gloria...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Novena de la Inmaculada (Día 5)

¡Oh María amabilísima, que fuiste huerto cerrado y paraíso de delicias, donde no entró, ni siquiera por un instante, la insidiosa serpiente, haz que en nuestros corazones nunca penetre el enemigo de nuestras almas!
Ave María, Gloria...

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Novena de la Inmaculada (Día 4)

¡Oh María hermosísima, que permaneciendo cerca de la fuente de la gracia, estuviste siempre cual palma llena de verdor, y diste sabrosos frutos, haz que para nosotros estén siempre abiertas las fuentes de la divina gracia, a fin de que podamos producir dignos frutos de penitencia!
Ave María, Gloria...

martes, 1 de diciembre de 2009

Novena de la Inmaculada (Día 3)

¡Oh María, paloma candidísima, que, con nívea alas, elevaste el vuelo a las regiones celestiales, sin parar en las inmundicias que cubren la faz de la tierra, haz que aprendamos de ti a no entregarnos a los bienes falaces de esta vida!
Ave María, Gloria...

lunes, 30 de noviembre de 2009

Novena de la Inmaculada (Día 2)

¡Oh dichosísima María, ya que, cual arca mística. Tú sola fuiste preservada del naufragio en el diluvio universal del mundo, sálvanos de todos los vicios y pecados que inundan la Tierra!
Ave María, Gloria...

domingo, 29 de noviembre de 2009

Novena de la Inmaculada (Día 1)

¡Oh purísima Virgen María, cuya inmaculada pureza fue figurada en aquel misterioso zarzal que ardía sin consumirse, te suplicamos apacigües en nosotros el fuego de la concupiscencia, por cuya causa tantas almas se precipitan miserablemente en el infierno!
Ave María, Gloria...

domingo, 24 de mayo de 2009

Feliz fiesta de María Auxiliadora

Tú te encuentras conmigo en el silencio,
... se va la soledad a tu llegada,
no podría explicar tal sentimiento,
tan sólo sé que tú eres mi alimento.

María Auxiliadora, mi madre querida,
cálida es la espera cuanto tú me miras.
Siempre estás atenta, proteges y cuidas;
mi alma impaciente de tu cercanía.

Nada es comparable con la paz que brindas,
agua en el desierto, luz del alma mía,
mujer tan hermosa, luna inalcanzable,
amor tan inmenso que brinda una Madre.

Tu mano nos tiendes en nuestras tristezas,
si existen vacíos, siempre tú los llenas,
quisiera obsequiarte mi alma este día,
palabras tan dulces como tu sonrisa.

Tú eres portadora de dicha infinita,
pan para el hambriento, sed del alma mía,
cómo no amarte Reina de mi vida
siente mis palabras: tú eres mi alegría.

En mis noches estás si miro al cielo,
tú te encuentras conmigo en mis desvelos.
Eres amor... el puente, luz del alma;
para llegar a Dios "eres nuestra esperanza".

Silvia Ruth Pérez Díaz

sábado, 23 de mayo de 2009

9no. día de la novena (23 mayo)



HISTORIA DE LA DEVOCIÓN A MARÍA AUXILIADORA
(Tercera Parte)

El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. su constructor fue San Juan Bosco.
El Santuario de María Auxiliadora nació del corazón y del coraje de Don Bosco y de su gran devoción a la Virgen. Fue una empresa marcada de hechos extraordinarios y de grandes dificultades.
Don Bosco no se cansaba de repetir que era la misma Virgen quien quería la iglesia y que Ella después de haberle indicado el lugar donde debía surgir la iglesia, le ayudaría también a encontrar los medios necesarios para la construcción.
Escuchemos del mismo Don Bosco el relato de un “sueño” que tuvo en 1884, cuando todavía buscaba una sede fija para su Oratorio: La Señora que se le apareció le dice: “Observa -y yo mirando vi una iglesia pequeña y baja, un poco de patio y numerosos jóvenes. Yo me di a mi trabajo, pero esta iglesia pronto fue estrecha, entonces de nuevo me dirigí a Ella que me hizo ver otra iglesia un poco más grande y con una casa vecina. Después apartándome un poco más, en un terreno cultivado, casi de frente a la fachada de la segunda iglesia, me dijo: “En este lugar donde los gloriosos mártires de Turín Avventore, Solutore y Ottavio ofrecieron su martirio, Yo quiero que Dios sea honrado de manera especial".
El deseo de obedecer a la voz de la Virgen y de testimoniar veneración y reconocimiento a Ella quien había dado tantas pruebas de benevolencia a la naciente Congregación, junto a razones pastorales y prácticas, empujaban Don Bosco a acelerar el tiempo de la construcción. Para la compra del terreno y la madera para cercarlo se gastaron 4.000 liras; el P. Savio, ecónomo, aconsejaba esperar, pero Don Bosco le dice: “Empieza a cavar, ¿cuándo iniciamos una obra teniendo ya el dinero a disposición? Tenemos que dejarle campo de acción a la divina Providencia”.
Los trabajos que se confiaron a la empresa del maestro mayor de obras Carlos Buzzetti, iniciaron durante el otoño del 1863. Terminadas las excavaciones, en Abril de 1864, Don Bosco dice a Buzzetti: “Quiero darte inmediatamente un anticipo para la grande construcción”. Don Bosco sacó su portamonedas, lo abrió y lo vació en las manos de Buzzetti, todo lo que contenía eran ocho “soldi”, ni siquiera media lira: “Tranquilo, la Virgen Maria pensará a provee el dinero necesario para Su iglesia.”
El santo solía repetir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares.
San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

viernes, 22 de mayo de 2009

8vo. día de la novena (22 mayo)



HISTORIA DE LA DEVOCIÓN
A MARÍA AUXILIADORA
(Segunda Parte)
La batalla de Lepanto
En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma.
Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo.
El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto. Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios. Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego - de manera admirable - el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios.
Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario. En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS.
Posteriormente, en el siglo XIX sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica". Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón fue derrotado en Rusia y al volver humillado con unos pocos y maltrechos hombres se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.

jueves, 21 de mayo de 2009

7mo. día de la novena (21 mayo)



HISTORIA DE LA DEVOCIÓN
A MARÍA AUXILIADORA
(Primera Parte)

Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo".
Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo.
Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto". San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen "Auxiliadora de los que sufren" y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la "Auxiliadora de los enfermos" se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.
El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles" e insiste en que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan" y así cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al gobernante lo que es del gobernante" y lo que dijo Jeremías: "Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien".
En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo).
San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo".
San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Y repite: "La "Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte".
San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda".